miércoles, 28 de marzo de 2007




El Paleolítico en Villarrobledo (Apuntes de Historia I)

El Paleolítico en Villarrobledo (Apuntes de Historia I) [Versión PDF]

© 2007 Ángel Plaza Simón.
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Gracias a los trabajos pioneros de autores como el Padre Blas Franco Fernández, en el siglo XVII; el Padre Francisco de la Cavallería (sic) y Portillo, en el XVIII; Don Jesualdo Morcillo y Valero, en el XIX, y Don Agustín Sandoval Mulleras y Don Virgilio Espinar Sánchez, en el XX; Villarrobledo puede estar orgulloso de ser uno de los pueblos de la provincia y región que más y mejor conoce su pasado. Sin embargo, salvo notas y referencias totalmente marginales, su Historia más antigua sigue siendo una gran incógnita oculta en los arcanos del tiempo. Con la publicación de esta serie de apuntes y en la medida de lo posible, trataremos de completar esa visión histórica de conjunto que dichos autores nos han legado y superar esa idea de que nuestra ciudad y su término no tienen historia previa al siglo XIII.

El Paleolítico es el período cultural más amplio en el que se suele subdividir la Prehistoria, pues abarca desde el origen de los homínidos[1] (hace más de 2.500.000 años) hasta los cambios climáticos acaecidos en el período Holoceno[2] (hace unos 10.000 años). Durante ese extenso lapso de tiempo los seres humanos evolucionaron ampliamente desde el punto de vista biológico, sucediéndose diferentes ramas dentro de los géneros Australopitecus y Homo, hasta llegar al actual Homo Sapiens Sapiens.

Útiles en piedra del Periodo Achelense
Útiles en piedra del Periodo Achelense
En el aspecto cultural y tecnológico se producen paulatinos pero importantes avances, como, por ejemplo, el conocimiento y dominio del fuego. Otro hecho fundamental es que, en este período, se comienzan a elaborar diversos útiles fabricados en piedra, muy toscos al principio aunque más y mejor elaborados conforme progresan las técnicas de tallado. Esta capacidad para utilizar o crear objetos está vinculada a nuestra propia génesis, evolución y éxito como especie. Aún hoy en día, las herramientas producidas en el Paleolítico siguen cumpliendo, con una eficacia sorprendente, el cometido para el que fueron ideadas: cortar, raer, aserrar, triturar... Este conjunto de útiles fabricados en piedra que llamamos industrias líticas suele constituir, por norma general, el vestigio más antiguo que indica la existencia de población de homínidos en un determinado lugar.


En la provincia de Albacete y a pesar de que, ya a principios del siglo XX, eminentes arqueólogos de la talla de Henri Breuil[3] o Hugo Obermaier[4] habían señalado la existencia de restos Paleolíticos; no es hasta la década de los setenta de esa centuria cuando se intensifica el estudio de esta etapa prehistórica. El motivo es la acumulación substantiva de hallazgos y, entre ellos, la localización y estudio de cinco yacimientos[5] en las cuencas del Córcoles, Sotuélamos y Valdelobos que se inscriben dentro del denominado Paleolítico Medio.

El Paleolítico Inferior y el Paleolítico Medio en el Alto Guadiana: Las primeras sociedades humanas en la provincia de Albacete.

No es de extrañar que los primeros vestigios del paso de homínidos por nuestra provincia aparezcan en torno a los cauces fluviales. Los ríos, además de ser una gran fuente de suministro de agua potable y pesca, constituyen vías de comunicación naturales de primer orden en la antigüedad más remota[6]. Así mismo, sus riberas constituyen lugares excepcionales de concentración de especies animales y vegetales que podrían servir como alimento de nuestros antepasados, así como proporcionar otros elementos para cubrir necesidades básicas (pieles, huesos, maderas, ramas, etc.).

Serna López[7] (1999), pionero en la investigación sobre este periodo, establece que los principales indicios de población Paleolítica en la actual provincia de Albacete se concentran en tres grandes zonas:

- Alto Guadiana: Cuencas del Córcoles, Sotuélamos, Valdelobos y Záncara.
- Margen derecha del Segura: Cuenca del Zumeta.
- Margen izquierda del Segura: Cuenca del Mundo.

En la pagina 84 de la citada obra, Serna refiere que la primera zona [...]ocupa en Albacete el sector noroccidental de la provincia, abarcando la zona norte del Campo de Montiel y la banda meridional de La Mancha[...], cuyos cursos fluviales, [...]durante el Cuaternario han ido modelando el relieve, encajándose entre los suaves pliegues del Campo de Montiel y formando terrazas al pasar por las llanuras manchegas[...]. El Término Municipal (TM.) actual de Villarrobledo está ubicado plenamente dentro de esta zona, pues esa transición entre el Campo de Montiel y La Mancha se produce al sur y dentro de dicho TM. Además, los cuatro ríos[8] considerados dentro de la zona transcurren por él o lo delimitan. De hecho, de los seis yacimientos Paleolíticos consignados para la provincia en esa zona todos -menos uno en el TM. de El Bonillo, aunque fronterizo- están dentro del Término villarrobletano.

Como vemos el Paleolítico está -paradójicamente- bastante bien representado y documentado en Villarrobledo. Por su número y singularidad, los yacimientos locales de esta etapa son los que han merecido mayor atención por especialistas, en comparación con los restos arqueológicos de otras etapas culturales posteriores.

Córcoles y Valdelobos, los ríos ocultos.

Río Córcoles
Río Córcoles
Ambas márgenes del Córcoles han supuesto -desde siempre, podemos afirmar- el principal foco de asentamiento humano en la comarca. Decenas de enclaves ribereños, a lo largo sus 55 kilómetros aproximados de recorrido, muestran signos substanciales de ocupación correspondientes a gran parte de las etapas y culturas -prehistóricas, protohistóricas e históricas- que han dejado huella en nuestra Península. Algunos de esos yacimientos sólo ofrecen vestigios de una o unas pocas de ellas; pero de otros como el Villarejo Rubio[9] (desde el Paleolítico hasta el siglo XIV, aproximadamente) y el posible Pozuelos de Villabachos[10] (desde el Paleolítico hasta el siglo XV o, incluso, hasta el XVIII si se confirma su adscripción) se tiene abundante constancia arqueológica y documental de que han estado poblados durante extensos periodos de tiempo, con algunos hiatos demográficos, más o menos prolongados . Es más, algunos pueblos actuales en sus orillas como Munera o Socuéllamos, tienen bajo sus respectivos solares pruebas de ocupación -casi sin interrupciones- desde tiempos muy remotos[11]. Ante estas muestras de ocupación finisecular y sin desmerecer otros enclaves provinciales, cualquiera de estos asentamientos podría ser digno candidato de un profundo estudio transversal de los que, salvo honrosas excepciones[12], tan carente está el panorama arqueológico provincial[13] frente a los magníficos y profundos estudios referentes a etapas de asentamiento concretas en toda la provincia[14].

A pesar de este esplendoroso pasado que hemos pergeñado y sobre el que tendremos que volver una y otra vez si pretendemos conocer nuestra historia más remota[15]; hoy en día el río Córcoles no es más que un exangüe hilillo de agua (cuando no está completamente seco), cuyo caudal es escamoteado, ya desde sus entrañas, por centenares de pozos y que ha visto progresivamente invadido su territorio, deforestadas sus riberas por una feroz presión agrícola y desviado su curso por intereses no siempre claros.

Si la situación del Córcoles es crítica, la del Valdelobos es abiertamente decrépita y moribunda, pues con el transcurrir de los tiempos y la progresiva rarificación y ofuscación de su curso ha perdido hasta su "condición" de río. Pero esto no fue siempre así, sólo hay que seguir su curso hasta el nacimiento y ver lo que ha sido capaz de tallar en el relieve su paso durante siglos; de hecho aun quedan personas vivas que manifiestan haberse bañado en él. También son muy conocidas localmente las "crecidas de la Cañada de Valdelobos", producidas cuando hay lluvias especialmente copiosas o debido a otros fenómenos hidrogeológicos (Extrusión Kárstica)[16], que han llegado a provocar serias inundaciones y destrozos. Como muestra, en 1906 el Valdelobos arrasó el tendido ferroviario debido a la proliferación de construcciones y obras arquitectónicas que dificultan -aun hoy en día- el paso del agua[17]. Sus múltiples eferentes son otras cañadas y vallejos de curso muy irregular como las de Matahermosa y La Herradura.

El mapa Paleolítico de Villarrobledo.

Para la etapa que historiamos, Manuel Santonja[18] señala la existencia de tres yacimientos en el Córcoles (Las Beatas y Castellanos), en Villarrobledo y Malagana, entre Villarrobledo y El Bonillo)[19] y uno más en su tributario Sotuélamos (Pajarón, en Villarrobledo). El panorama local del Paleolítico Medio se completa con el yacimiento de La Capitana en la Cañada- Río de Valdelobos. No son estos los únicos yacimientos Paleolíticos villarrobletanos ya que existe otro en el Valdelobos (La Jaraba), descubierto y estudiado posteriormente[20] y adscrito a una subdivisión anterior: el Paleolítico Inferior. Este último yacimiento constituye una de las muestras más antiguas de ocupación humana en la provincia de Albacete junto con el de La Fuente en Hellín[21]. Los yacimientos más cercanos al casco urbano son La Capitana a 5 kms. al Norte, La Jaraba a 6´8 kms. al Noreste y Castellanos a 7'9 kms. al Suroeste.

Industrias líticas en el TM. de Villarrobledo

Por otro lado, Escudero Buendía[22] refiere la existencia de útiles líticos del Paleolítico en torno al yacimiento iberorromano de Los Santos, sin adscripción a una etapa concreta. Mención aparte merece el hallazgo en Los Minayas[23] de útiles líticos posiblemente Musterienses, por parte del autor de este artículo, en un Yacimiento inédito en torno a la Cañada de la Herradura. Estos vestigios completan el mapa, conocido hasta hoy, de la Industria Lítica villarrobletana. Sin embargo, albergamos sospechas de que pueden no ser los únicos ya que el hallazgo de todos los yacimientos citados -sin excepción- son producto de la casualidad: Los Musterienses se hallaron cuando se procedía a la actualización de la cartografía del IGN, el Achelense se produjo durante unas labores agrícolas, los Santos cuando se buscaban restos de otras culturas posteriores y Los Minayas, buscando el trazado de una Vía Romana. Si se nos permite la licencia, podemos decir que tuvieron la suerte de que personas atentas, aunque estaban ocupadas en otros menesteres, sospecharon de la presencia de estas particulares piedras talladas. Sólo una campaña de prospección arqueológica intensiva, dirigida por especialistas y vinculada exclusivamente a la búsqueda de vestigios de esta etapa histórica podría trazar este mapa incompleto pero, sin duda, muy prometedor. Los caminos están esbozados y tienen nombres fluviales.

El Paleolítico II >>

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1 El Australopithecus Africanus es considerado como uno de los antepasados directos más remoto de la especie humana. Vivió entre los 3 y 2 millones de años, caminaba erguido y medía en torno a un metro de altura, según se desprende de la forma de la pelvis y los huesos de las piernas. A pesar de que existen restos mucho más antiguos de otras especies emparentadas, se considera que fue el primero en tallar útiles de piedra para producir filos cortantes; conducta que marca el inicio de la Prehistoria.
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2 El Holoceno es la última y actual época del período geológico Cuaternario. Corresponde con el fin de la última glaciación -hace aproximadamente 11.550 años (en torno al 9600 adC)- que provocó el aumento del nivel del mar. Esto motivó que Indonesia, Japón y Taiwán se separaran de Asia; el Reino Unido, de Europa, y Nueva Guinea y Tasmania, de Australia. Además, ocasionó la formación del Estrecho de Bering. Los cambios en el medio ambiente provocaron una serie de alteraciones en la economía de las sociedades cazadoras- recolectoras, que desembocarían en el periodo Mesolítico, al desaparecer la mega- fauna del Pleistoceno: se domesticó al lobo, convirtiendo al perro en un auxiliar fundamental para la caza menor y se adoptaron también el arco y las flechas, y los arpones.
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3 BREUIL, H. "Station moustèrienne et peintures prèistoriques du Canalizo el Rayo, Minateda (Albacete)", en Archivo de Prehistoria Levantina I. Valencia, 1928, pp. 15-17 lams. IV.
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4 OBERMAIER H. El Hombre Fósil. Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales, 1925.
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5 SANTONJA GÓMEZ, M. et al. "Nuevas industrias paleolíticas en la Cuenca Alta del Guadiana: Estudio Preliminar", en Actas de la II reunión del G.T.C. Jaca, 1977.
SANTONJA GÓMEZ, M. et al. "Problemática del estudio de los yacimientos paleolíticos de la Meseta española en relación con sus características estratigráficas", en Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, nº 10. 1978.
SANTONJA GÓMEZ, M. El Paleolítico Inferior en la Meseta Española, Tesis Doctoral. Madrid, Universidad Complutense, 1981.
SANTONJA GÓMEZ, M. Características generales del Paleolítico Inferior en la Meseta Española. Madrid, Numantia, 1981.
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6 Cfr. SANZ GAMO, R. "Historia Antigua", en Albacete (VV. AA.). Madrid, Agedime- Ed. Mediterráneo, 1995. p 57. La importancia de estos cauces para el tránsito de personas, ganados, ideas o culturas queda de manifiesto en el hecho de que continuaron siendo utilizados hasta épocas muy recientes, como veremos en posteriores apuntes de historia.
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7 SERNA LÓPEZ, J. L. El Paleolítico Medio en la provincia de Albacete. Albacete, I.E.A, 1999.
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8 Con toda seguridad, a muchas personas habrá llamado la atención denominar al Valdelobos como río cuando se considera tradicionalmente una cañada, si bien suele recibir calificativos como cauce fluvial de 'curso intermitente' o que 'puede comportarse como un río'. Al respecto, consideramos que la opinión más autorizada y clarificadora la tiene la Confederación Hidrográfica del Guadiana que, en su Descripción general de la Demarcación Hidrográfica del Guadiana, Madrid, 2003, p.18, cita textualmente:
[…]- El Campo de Montiel, […] de esta meseta nacen los ríos Valdelobos, Córcoles, Alarconcillo, Pinilla, Azuer y Jabalón, […] todos ellos, excepto el Jabalón, discurriendo hacia el noroeste para alimentar también el acuífero de La Mancha Occidental.[…]
En el periodo al que nos referimos esta afirmación cobra mayor sentido, pues entonces era un curso estable de agua, bastante caudaloso.
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9 Vid. ESCUDERO BUENDÍA, F. J. y cols. Catálogo Tras los Orígenes de La Mancha de Vejezate. Imp. Cervantina El Toboso, Ed. Concejalía de Cultura Excmo. Ayto. de Socuéllamos, 2001.
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10Sobre el núcleo de población villarrobletano de Villabachos o Pozuelo de Villabachos -según las fuentes- existen testimonios documentales directos, al menos, desde el siglo XV hasta 1789 cuando se le cita en el Censo de Floridablanca como anejo despoblado. Por su ubicación en mapas del siglo XVIII o testimonios documentales como los relacionados con la ampliación del TM. culminada en 1557, sugerimos su ubicación en (o las cercanías inmediatas de) el interesantísimo complejo arqueológico de La Pasadilla- Los Castellones. En sucesivos apuntes de Historia abundaremos en esta hipótesis y en el estudio de los yacimientos citados.
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11 Para el poblamiento de Munera, véase GARCÍA SOLANA, E. Munera por dentro. 3ª Ed 2003. Albacete, Junquera Impresores, 1963. Para Socuéllamos, véase ESCUDERO BUENDÍA, F. J. y cols. Ob. Cit.
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12 Como El Tolmo de Minateda y Libisosa, Parque Arqueológico Regional el primero y seria candidata a serlo la segunda.
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13 Sobre esta problemática Cfr. ABAD CASAL, L. "Arqueología en Albacete (1984-2000)" en Actas del II Congreso de Historia de Albacete. Vol I: Prehistoria y Arqueología. Albacete, I.E.A, 2002.
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14 Como ejemplo podemos citar los múltiples asentamientos de la Cultura Ibera y el Bronce Manchego, cuyos estudios tienen amplia tradición y trascendencia o las múltiples muestras provinciales englobadas dentro del conjunto llamado Pinturas Rupestres del Arco Levantino.
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15 Y no tan remoto como podíamos pensar pues hasta mediados del siglo XX -aun acosado por sus tremendos estiajes- ha albergado en sus orillas un gran número de molinos hidráulicos y otros ingenios que bien merecen un estudio y catalogación especial. Sobre el tema léase el estudio excepcional de GARCÍA MARIANA, F. J. "Patrimonio Histórico Hidráulico en la Cuenca del Río Córcoles" en http://usuarios.lycos.es/corcoleslibre/Comunicacion_PHH_CUENCA_CORCOLES.doc. Murcia, 2005.
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16 RODRÍGUEZ ESTRELLA, T. y GARCÍA MARIANA, F. J. "Los fenómenos de Extrusión Kárstica en la provincia de Albacete" en Sabuco: Revista de Estudios Albacetenses, nº 4. Albacete, I.E.A., 2003.
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17Cfr. SANDOVAL MULLERAS, A. Historia de mi pueblo, p. 45. 2ª Ed 1983. Villarrobledo, Imp. Cervantes, 1960.
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18 SANTONJA GÓMEZ, M. et al. Ob. Cit. 1977.
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19 Curiosamente, dentro del término existen otros dos parajes -más conocidos popularmente- que igualmente se llaman Las Beatas y Malagana. Como también tienen posibles connotaciones históricas en otras épocas sobre ellos incidiremos en posteriores Apuntes. No confundir estos con aquellos.
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20 SERNA LÓPEZ, J. L. "Avance al Estudio del Yacimiento Achelense de La Jaraba (Villarrobledo, Albacete)" en Al- Basit: Revista de Estudios Albacetenses, nº 35, pp. 63-72. Albacete, I.E.A., 1994.
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21 MONTES BERNÁRDEZ, R. y RODRÍGUEZ ESTRELLA, T. "Estudio arqueológico de un yacimiento achelense ubicado en La Fuente de Hellín y su contexto geológico regional" en Al- Basit: Revista de Estudios Albacetenses, nº 16, pp. 45-77. Albacete, I.E.A., 1985.
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22 Vid. ESCUDERO BUENDÍA, F. J. y cols. Ob. Cit., p. 62. Incluye otros lugares cercanos con posibles restos paleolíticos, pero ya en territorio socuellamino: Titos, El Chaparral, El Pozo de los Frailes, La Hijosa, Vejezate, Manjavacas y Las Balsas. Sólo La Hijosa ha sido reconocido y adscrito al Paleolítico Medio en GARCÍA HUERTA, M.R., IZQUIERDO, R. y ONRUBIA, J.. "Carta Arqueológica de la provincia de Ciudad Real. Avance de resultados de la primera fase", en Jornadas de Arqueología de Ciudad Real en la Universidad Autónoma de Madrid, pp. 17-39. Serv. Pub. JCCM, Toledo, 1994.
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23 Propietarios de la zona nos refirieron la posible existencia de un vía romana por Los Minayas. Con esa hipótesis realizamos una inspección visual, puesto que podría existir ligazón con otros tramos y yacimientos que ya conocemos y el topónimo Minaya, según ASÍN PALACIOS, M. Contribución a la Toponimia Árabe de España, p. 122. Madrid, Versal, 1944, proviene del árabe está presente en diversas poblaciones y parajes españoles: Villaminaya, Encinasola de Los Minayas, Los Minayas y significa "camino abierto y visible" (aunque creemos que tampoco es totalmente descartable un topónimo patronímico derivado de un compuesto de ibn Yahya -hijo de Yahya, nombre de origen bereber bastante común- cuya evolución fuese ibn> *ben > *bin > *min; esto explicaría nombres como el de Alvarfañez Minaya o apellidos como Benayas). Respecto a restos prerromanos, romanos visigodos o árabes la búsqueda fue infructuosa, aunque pudimos observar la gran cantidad de útiles líticos que aparecen desperdigados en una enorme franja de terreno.
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