lunes, 9 de octubre de 2006




Denuncia # 1: Abandono arqueológico en la provincia

Nos relamíamos pensando en cuál sería nuestro primer "venablo" y, casi por casualidad y de urgencia, nos vemos en la tesitura de inaugurar la sección pública de denuncias. Fíjate si en Villarrobledo hay motivos para denunciar abusos, expolios o atentados contra la historia y el patrimonio; pero esta vez nos vamos a fijar en una localidad, algo lejana en distancia pero cercana en historia, donde se desarrolló un pasaje que podíamos considerar decisivo, no sólo para la historia local sino para la Historia en mayúsculas: Elche de la Sierra.

Para los que lo desconozcan (que son muchos) en el invierno de 229-228 AC Amílcar Barca, el general cartaginés padre de Aníbal y Asdrúbal Barca y fundador de Accra Leuca (Alicante) llega a Heliké (Elche de la Sierra) en una de sus expediciones militares. Amílcar permite la retirada de gran parte de su poderoso ejercito a la retaguardia, mientras él continuaba el cerco de Heliké confiado en la ayuda prometida por algunos régulos hispanos (Diodoro, XXV, 10,3) entre los que se encontraba Orissón, jefe de los Oretanos, cuya intención, a tenor de como se desarrollaron los acontecimientos, no era precisamente ayudar a los cartagineses a conquistar Heliké, sino a los sitiados a expulsar a estos.

Durante la noche, los oretanos incendiaron carros llenos de teas y tirados por bueyes lanzándolos desbocados sobre el campamento cartaginés. En la retirada el propio Amílcar huyó a caballo tratando de poner a sus hijos, Aníbal y Asdrúbal, a salvo. Sin embargo, fue reconocido por el rey Orissón, quien lo persiguió e hirió, cayendo Amílcar y sus caballos a un rio o torrente, crecido por ser invierno. Su cadáver nunca fue encontrado, pero esta historia parece confirmada por Diodoro (XVV, 10.4) y por Tzetzes (historia, I, 27).

La teoría sobre el emplazamiento de la tumba del Caudillo cartaginés sostenida, a su vez, por la tradición local, fija dicho lugar en el paraje de San Fernando, casi equidistante entre Villares y Elche de la Sierra. Actualmente, existe en la zona un monolito que recuerda a Amílcar Barca. A sólo unos pasos de dicho monolito y a plena luz existen vestigios de dos enterramientos (el paraje tiene toda la pinta de ser una necrópolis) y diversos símbolos labrados en la piedra. Hace años, en esta finca y en el cercano lugar de “Castillico de Villares” se encontraron dos de las lápidas funerarias más originales encontradas en la provincia y que se encuentran en el Museo Provincial. Según relata María Esther Mazario en su website sobre Elche de la Sierra:

"...Una de ellas presenta, junto al nombre del difunto y su edad, un rostro ovalado y tosco en relieve cuya inexpresión es tan manifiesta que solo la edad que figura en la lápida, 45 años, confiere personalidad a esta imagen. La segunda inscripción y el busto del difunto dentro de una hornacina; el relieve es igualmente tosco, pero la edad grabada en el texto, 80 años, índice que Lencius Aemilius Farus, el difunto, era un anciano. Las dos estelas podrían encajar en los ambientes indígenas del sur de Hispania, pero la segunda con más precisión a un modelo conocido en toda Europa y que en España se encuentra principalmente en Mérida, con pocos testimonios fuera de esta ciudad..."

Pronto adjuntaremos algunas fotografías sobre el estado de abandono que tiene este paraje y lo expuesto al expolio que está.

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